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AragÓn, un paÍs en el mundo
Ser líderes es siempre una fortaleza, y más en periodos de crisis. Una empresa líder, un país líder, una ciudad líder, dispone de mejores herramientas para superar las dificultades. Un informe de la consultora Saffron pone de manifiesto el valor que le aporta a una ciudad disfrutar de una imagen de marca fuerte. París, Londres y Barcelona son, a juicio de esta consultora, las más competitivas en esta área. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, habla abiertamente de que la marca de su ciudad “es un activo excepcionalmente valioso que tiene un enorme potencial promocional y financiero para los neoyorquinos”. Y su homólogo de Londres, Ken Livingstone, proclamaba en 2001 la necesidad de que su ciudad continuara “siendo la ciudad financiera y económica líder de Europa para asegurar que todos los londinenses compartan los beneficios de una prosperidad creciente”.
Aragón ha conseguido en los últimos años un indiscutible liderazgo internacional en materia de agua. La Exposición de Zaragoza 2008 permitió visualizar la preocupación y sensibilización colectiva de una ciudadanía que había sabido convertir la necesidad –defender nuestros recursos amenazados por los trasvases- en virtud.
Hacía ya años que habíamos comprobado la importancia de que Aragón contara con un lobby internacional que diera peso y voz propia para hacer llegar, alto y claro, las visiones y preocupaciones de nuestra Comunidad a los principales foros a nivel mundial. Fuimos muy conscientes de ello –y suspirábamos por conseguirlo- en los duros años del trasvase, vencido en buena parte gracias al respaldo que recibimos de la comunidad internacional.
Por eso pusimos en marcha el Centro Internacional del Agua y el Medio Ambiente (CIAMA), y nos rodeamos de los más prestigiosos expertos. No olvidemos tampoco la parte más práctica: dos terceras partes de las políticas ambientales se deciden en Europa, pero luego son las Comunidades Autónomas las que tienen que ponerlas en marcha. De allí la importancia de que Aragón pueda trasladar, de primera mano, cuál es su visión del mundo, condicionada por sus singularidades sociales, económicas, demográficas, históricas o culturales. Una visión única, insustituible y indelegable.
Como secretario general del Partido Aragonés, afirmo que este intenso trabajo internacional responde ante todo a una visión política estratégica. Aragón es un país en Europa y en el mundo, y como tal, no podía por más tiempo seguir mirándose al ombligo, no por chovinismo –que tendría su parte buena y su parte mala-, sino lo que es más grave, por culpa de ese hondo complejo de inferioridad que a veces arrastramos los aragoneses, generación tras generación, como una penosa condena.
¿Se imaginan lo orgullosas que estarían muchas regiones vecinas de contar con una agenda internacional como la de Aragón en materia de agua y medio ambiente? Pues los aragoneses también deberíamos sacar pecho de que, en los últimos años, la experiencia práctica de Aragón haya sido compartida en los más prestigiosos foros, y de haber entablado decenas de protocolos de colaboración con instituciones internacionales, siempre en colaboración con el Gobierno central.
Los liderazgos cuesta tiempo y recursos crearlos… pero también, y sobre todo, mantenerlos. Y somos ya protagonistas de los principales debates, como hemos demostrado esta semana consiguiendo que el documento del Pacto de Estambul sobre el Agua suprimiera la referencia expresa a los trasvases, tras un duro trabajo diplomático y de debate que se ha visto refrendado con los resultados.
Tras celebrar el Día Mundial del Agua, es justo reconocer que queda mucho por hacer. Tenemos que seguir defendiendo con uñas y dientes el futuro de Aragón. En cada núcleo de nuestra Comunidad Autónoma. Pero también en Bruselas, en Nueva York, en Estambul y donde haga falta.
Alfredo Boné Pueyo |
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