El 21 de mayo entró en vigor el Plan de Gestión Integral de Residuos de Aragón (GIRA) 2009-2015 que define las estrategias, líneas de acción y los objetivos para la gestión de los residuos en el territorio aragonés hasta el año 2015. Con una estructura similar al anterior Plan, el documento constituye una importante herramienta ambiental y generadora de empleo, y se enmarca en los objetivos del Acuerdo Económico y Social para el Progreso de Aragón (AESPA) suscrito por el Gobierno de Aragón y los agentes sociales.
El 21 de mayo entró en vigor el Plan de Gestión Integral de Residuos de Aragón 2009-2015 (aprobado por el Gobierno de Aragón el 14 de abril), que define las estrategias, líneas de acción y los objetivos para la gestión de los residuos en el territorio aragonés hasta el año 2015.
El Plan, que actualiza el vigente de 2005 a 2008, constituye una importante herramienta ambiental y generadora de empleo, y se enmarca en los objetivos del Acuerdo Económico y Social para el Progreso de Aragón (AESPA) suscrito por el Gobierno de Aragón y los agentes sociales.
El Plan aprobado mantiene una estructura similar al anterior con tres programas transversales, prevención, valorización y control, que le otorgan un carácter integral, y seis programas sectoriales.
El programa de prevención y valorización del primer GIRA se ha desdoblado en dos programas: prevención y valorización, para destacar la prioridad que se da a la primera sobre la segunda. Se mantienen cinco programas sectoriales (residuos peligrosos, industriales no peligrosos, neumáticos fuera de uso, residuos de construcción y demolición y residuos urbanos), y se crea un nuevo programa para el tratamiento coordinado de la materia orgánica biodegradable que engloba aspectos que en el GIRA 2005-2008 se abordaban en varios programas.
El GIRA aplica la jerarquía europea para la gestión de residuos: prevención, reutilización, reciclado, otros tipos de valorización distintos del reciclado, y eliminación en orden de mayor a menor prioridad. Además, se mantiene la prohibición a la incineración como método de eliminación de residuos y se establecen importantes limitaciones a otros tratamientos térmicos y a las entradas y salidas de residuos del territorio aragonés.
El consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, destacó en la presentación del Plan, que el GIRA se ha elaborado gracias a un amplio proceso de participación realizado en colaboración con el Observatorio de Medio Ambiente de Aragón, compuesto por CCOO, UGT, CREA y CEPYME. “Este Plan no es sólo un plan de instalaciones, que ya se han impulsado con el GIRA vigente hasta ahora, sino que contempla además un amplio abanico de medidas de prevención, inspección, concienciación, formación e impulso tecnológico”. Boné destacó el gran salto en materia medioambiental que se ha dado en Aragón mediante una planificación integral de gestión, como la que supone el GIRA, y así mismo su positiva repercusión en la generación de empleo.
El Plan se enmarca en los principios del Acuerdo Económico y Social para el Progreso de Aragón (AESPA) suscrito por el Gobierno de Aragón y los agentes sociales, cuyo objetivo es consolidar el buen comportamiento experimentado por la economía aragonesa durante los últimos años y el establecimiento de unas bases que sirvan de punto de partida y, en definitiva, contribuyan a incrementar el potencial de riqueza de la Comunidad Autónoma.
El 21 de mayo entró en vigor el Plan de Gestión Integral de Residuos de Aragón 2009-2015, un documento que define las estrategias, líneas de acción y los objetivos para la gestión integral de los residuos en el territorio aragonés durante este periodo.
Con una estructura similar al anterior Plan, el documento constituye una importante herramienta ambiental y generadora de empleo, y se enmarca en los objetivos del Acuerdo Económico y Social para el Progreso de Aragón (AESPA) suscrito por el Gobierno de Aragón y los agentes sociales.
LÍNEAS DESTACADAS
El nuevo Plan de Gestión Integral de Residuos de Aragón consolida el modelo de gestión agrupada en materia de residuos urbanos a través de los consorcios, así como el modelo de concesión de obra pública para los servicios declarados de titularidad autonómica.
Entre las novedades del documento se recoge desarrollar una gestión avanzada en materia de residuos tras haber puesto en marcha las infraestructuras básicas de gestión, trabajando por ejemplo en la creación de puntos limpios en todas las comarcas aragonesas, o la creación de un programa horizontal específico de prevención.
Además, hay que destacar que se imponen limitaciones a la entrada y salida de determinados tipos de residuos de la Comunidad Autónoma, y se establece la no incineración como método de eliminación de residuos.
En el documento se recoge también un programa específico de materia orgánica que integra distintos flujos de residuos: ganaderos, urbanos, lodos de depuradora y otros, con lo que se pretende un mayor aprovechamiento material y energético de recursos.
El Plan GIRA contempla dos tipos de programas, los transversales y los sectoriales. Los programas transversales establecen objetivos generales sobre prevención, valorización y control, y se aplican a todos los residuos incluidos en el plan. Entre ellos destacan el desarrollo de políticas activas de prevención, el fomento del uso de las mejores técnicas disponibles, el fomento de tecnologías limpias y la gestión avanzada de los residuos o el fomento de la reducción del uso de sustancias peligrosas, entre otras.
Por otro lado, en cada uno de los programas sectoriales se describe la situación actual en la Comunidad en lo que respecta a la generación de residuos, sus formas de gestión y prevención y se establecen los objetivos de reducción, reciclado, valorización y eliminación y las infraestructuras públicas necesarias para la gestión de los residuos, generalmente ya existentes o consideradas en el Plan GIRA 2005-2008.
Además, el Plan dedica apartados específicos para adecuar la gestión de residuos a otras planificaciones y estrategias como la lucha contra el cambio climático, la de desarrollo sostenible, movilidad sostenible o política de productos integrados.
PARTICIPACIÓN SOCIAL Y CONSENSO
El Plan se aprueba tras un proceso de evaluación ambiental estratégica, cuyo fin es la integración de los aspectos ambientales en todas las fases de elaboración del Plan de acuerdo con la Ley de Protección Ambiental de Aragón, y que incluye los pertinentes pasos administrativos de elaboración, análisis, consultas previas e información pública en el BOA. Además, aunque no lo exige la legislación, se han realizado un conjunto de talleres y sesiones participativas, de modo que se ha contado con la máxima participación de los agentes sociales implicados. Este proceso participativo ha sido realizado por encargo del Departamento de Medio Ambiente a través del Observatorio de Medio Ambiente de Aragón (OMA) constituido por las organizaciones sindicales y empresariales más representativas (CREA, CEPYME, UGT y CCOO) y el propio Gobierno de Aragón.
Además, se ha contado con la colaboración de la Comisión de Seguimiento del Plan, formada por más de
50 miembros, que emitió un dictamen sobre el Plan tras su estudio a través de un grupo de trabajo específico. Se han mantenido más de 60 reuniones técnicas en el seno de la Dirección General de Calidad Ambiental y Cambio Climático. El OMA realizó 24 talleres participativos y un plenario abiertos a todos los agentes sociales. El total de alegaciones, observaciones y aportaciones recibidas ascendió a 516. De ellas se han admitido total o parcialmente 372, al ser conformes con los principios y espíritu del GIRA y otorgarle mayor precisión, concreción y claridad o subsanar errores.
LA PLANTA DE RECICLADO DE ENVASES LIGEROS DE HUESCA, UNA DE LAS MAYORES INFRAESTRUCTURAS DEL PLAN GIRA
La planta de envases ligeros de Huesca es una delas infraestructuras previstas dentro del Plan GIRA (Plan
Integral de Residuos de la Comunidad Autónoma de Aragón), para dar cumplimiento a los objetivos de la correcta gestión integral de todo tipo de residuos dentro del territorio aragonés.
La planta entrará a funcionar próximamente a pleno rendimiento, dará servicio a unas 10 comarcas aragonesas y facilitará el reciclado de los envases ligeros que se recogen selectivamente, permitiendo separar sus distintos materiales.
La instalación ha supuesto una inversión de más de 3 millones de euros para su construcción y ha contado en un 80% con fondos de Cohesión de la Unión Europea. La planta ha supuesto la creación de 87 puestos de trabajo entre la construcción y la explotación, y cuando esté a pleno rendimiento 13 personas trabajarán en ella de manera continuada. La planta está dotada con las últimas tecnologías en materia de reciclado y permitirá dar un salto cualitativo en la gestión de residuos tal y como destacó el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, en una reciente visita a las obras.
La planta está localizada en las proximidades del vertedero municipal de Huesca y dará servicio a la población de las comarcas de la Hoya de Huesca, la Jacetania, Alto Gállego, Cinca Medio, La Litera, Ribagorza, Sobrarbe, Somontano de Barbastro y algunos municipios de la Comarca de Monegros y Bajo Cinca. Además, con esta planta se reducirán notablemente los gastos de transporte de estos residuos.
La planta tiene una capacidad de dos toneladas a la hora de entrada de residuos de envases ligeros, con lo que tratará aproximadamente unas 2.000 toneladas al año, con unas 6 horas diarias de media de trabajo en periodos normales y 8 horas en periodos punta, como puede ser el verano y la temporada de esquí. La nave de la planta de clasificación tiene una superficie total de
2.380 metros cuadrados.
Se trata de una planta automática que cuenta con la última tecnología en separación de residuos a través de
separadores ópticos, magnéticos, balísticos y de Foucault.
El proceso de reciclado comienza con la llegada a la planta de los camiones que descargan los residuos en la playa de recepción, situada en un lateral de la nave. Los residuos se cargan en un transportador alimentador y se envían a la primera plataforma de selección donde, por medios manuales, se separan los residuos voluminosos.
Posteriormente, los residuos pasan a través de un abridor de bolsas y se elevan hasta un separador balístico, donde el flujo de residuos se separa en tres fracciones: fracción fina, fracción plana/ligera y fracción rodante/pesada.
Al final del proceso se realiza una compactación en balas del material clasificado para su posterior expedición a las empresas recicladoras. El material de rechazo generado se enviará al vertedero de RSU, anexo a las instalaciones.